HABLEMOS DE PANTALLAS LED

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Ejemplo de pantalla LED

Las pantallas LED han llegado para quedarse. Poco a poco se han convertido en una pieza clave para visualizar contenidos multimedia. Las encontramos por todas partes, ya sea en tiendas, paneles publicitarios, eventos corporativos o grandes conciertos. Gracias a cómo ha mejorado la calidad de imagen en los últimos años, a un coste que ha ido descendiendo y a una potencia lumínica capaz de plantarle cara al día más soleado, hablar de ellas es hacerlo de imágenes nítidas, colores vivos y garantía de éxito.

Si bien es cierto que los primeros pasos de esta tecnología se remontan al año 1907, con el descubrimiento del efecto físico de la electroluminiscencia, hubo que esperar hasta 1994 para conseguir un LED azul de alta eficiencia, algo que se resistió a los intentos de numerosos investigadores, siendo necesario para obtener la luz blanca y convertirse en la energía que pudiese acabar sustituyendo a las bombillas incandescentes de Edison. Desde ese momento, los avances han ido en auge hasta convertirse en una pieza esencial en cualquier montaje.

Aunque las diferencias entre pantallas son numerosas según su uso, el tipo de píxel LED y la distancia entre puntos son parámetros básicos para definir la idoneidad de su utilización. Es raro encontrarlas que monten los tres LED (RGB) por separado, ya que la tecnología que se ha impuesto es la SMD, que define los tres colores integrados en un mismo punto de luz o diodo. Las primeras pantallas incorporaban por cada píxel los tres diodos, algo que se descubría al acercarse, dejando al descubierto el trabajo de los tres colores para conseguir hasta 16 millones de combinaciones. El problema de estos productos es que la distancia tiene límites, afectando a la resolución, requiriendo un tamaño mayor y una distancia de visionado considerable para obtener una buena calidad. En vallas o espacios que impliquen una distancia amplia, es habitual verlas.

Por su parte, los diodos SMD incorporan los tres colores insertados en un mismo píxel, reduciendo la distancia entre puntos de luz y aumentando la resolución de pantalla con menos módulos. Mejor calidad de imagen a menor distancia, en otras palabras. Todas las pantallas que se utilizan en platós, eventos y espectáculos hoy en día incorporan este tipo de tecnología.

Por otra parte, la distancia entre píxeles (o puntos de luz) es la que nos marca la resolución del panel, es decir, la calidad de imagen que vamos a obtener a partir de unos metros cuadrados de pantalla. Esta es la referencia más utilizada para la elección de una pantalla LED en la actualidad, con distancias que van de los 25 a los 0,9 mm.

Puntos LED

Por lo general, los módulos de una pantalla de este tipo suelen medir unos 50 x 50 cm o 100 x 100 cm. Si tomamos como referencia un módulo de 100 x 100 cm, podríamos trabajar con un montaje de una pantalla de 6 metros de base por 4 de altura. Para montarla, necesitaríamos unos 24 módulos. Si, por ejemplo, la pantalla escogida tuviera 16 mm de distancia entre puntos de luz, obtendríamos una resolución por módulo de 62,5 píxeles de base por el mismo número de alto, que sumado al total nos daría una resolución de imagen aproximada de 375 x 250 px.

Imagina ahora que escogemos una pieza de 0,9 mm de distancia píxel, consiguiendo una resolución por módulo de 1111 píxeles de base por el mismo número de altura, que sumado a todos los módulos de la pantalla nos daría una resolución de 6666 x 4444. ¿Ves la diferencia? Ahora bien, el segundo producto, además de tener mucha más calidad de imagen, será bastante más caro.

A día de hoy nos movemos en unas distancias que rondan los 5 mm en pantallas exteriores y de gran formato, y de unos 2,6 a 2,9 mm en interiores, debido a que generan unas resoluciones más que aceptables y resisten mucho mejor el desgaste de los montajes. Las que están por encima de los 0,9 mm son muy delicadas y sensibles, usándose sólo en montajes que se realizan una sola vez.

Es esencial, por tanto, que sepamos la medida del sistema que queremos instalar y la distancia a la que estará el público, además del contenido que vamos a reproducir para saber qué resolución necesitamos y que el proveedor identifique cuál es la pantalla que necesitas. También hay que tener en cuenta si nos situaremos en un lugar cubierto o en el exterior, algo que incide en la potencia lumínica que necesitamos. Mientras que las pantallas outdoor son capaces de emitir luz por encima de los 5000 nits, las indoor suelen rozar los 2000. La versatilidad, potencia y calidad convierten este tipo de equipos en sinónimo de éxito . ¿Te conseguimos uno para tu próximo evento?

Pantalla LED en acción

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