NICK VERSTAND ILUMINA PARÍS

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Una de las frases que persiguen al arte contemporáneo es aquella que dice que cualquiera puede hacer lo que se expone delante de uno mismo. La cuestión es que las personas que suelen utilizar este argumento nunca dan el paso de intentarlo y, muy a menudo, se niegan a escuchar cuando se les explica que el hecho de que una pieza no sea figurativa no significa que no tenga valor. Términos como vanguardia, abstracción o emergente causan escalofríos a aquellos que ponen de ejemplo a Velázquez o a Rubens como adalid del verdadero arte, sin percatarse de que, muchas veces en la vida, desaprender creencias es más que necesario.

Dejarse llevar en vez de buscar explicación a todo, defender tu criterio ante la masa y entender que si algo no te gusta no significa que carezca de valor son algunos principios a la hora de disfrutar del arte del siglo XXI. Engancharse a la excelente serie de Ramon Gener ‘This is art’, aprender a cuestionarlo todo con el canal de YouTube del profesor de arte Antonio García Villarán o emocionarse con el documental ‘El artista está presente’, de la famosísima performer serbia Marina Abramovic, te cambiarán la perspectiva de un tema controvertido a la par que enriquecedor.

El pasado 6 de octubre tuvimos el placer de trabajar con el artista holandés Nick Verstand en París, formando parte del equipo técnico que puso en pie la instalación ‘Anima’, consistente en una esfera de proyección de dos metros de diámetro modelo Reux XL, con un proyector Barco de la serie 32 (hasta 8000 lúmenes). El encargo, para la productora Tetro en colaboración con la Fundación EDF, nos llevó a instalar un sistema Puffersphere XL 2.0. y a tener el gusto de colaborar con un equipo de primera categoría dentro de las actividades que la capital francesa puso en marcha para celebrar la Nuit Blanche.

Cientos de personas pudieron disfrutar de una pieza que se colgó del techo hasta quedar a la altura de los ojos de los visitantes, que interactuaron – de siete de la tarde a dos de la mañana – con la bola de proyección gracias a tres kinets de detección infrarroja. Para aumentar la inmersión en la experiencia, se colocaron ocho altavoces alrededor de la esfera, que se comunicaba con el contenido y la posición del espectador generando una experiencia envolvente que fascinó a todos los presentes. Además, se impidió el acceso de luz con el objetivo de provocar la sensación de estar frente a un ente que flotaba en la oscuridad.

Proyectos como éste nos llenan de satisfacción al darnos la oportunidad de trabajar con creadores contemporáneos y profesionales de la producción técnica de otros países, acercándonos un poco más al fascinante universo del arte. Explorando la relación emocional entre humanos y entidades artificiales, Verstand quiso jugar con el movimiento, la textura, la luz y el sonido al mismo tiempo que lanzaba una reflexión sobre la relación de nuestra sociedad con la inteligencia artificial. En el vídeo puedes verlo por ti mismo. Y recuerda, mejor sentir que juzgar…

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