ARTE EN MOVIMIENTO

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¿Recuerdas esos libritos llenos de imágenes que iban variando gradualmente, de una página a otra, para que cuando se pasasen rápidamente se generase un efecto de acción? Los folioscopios o flip book son una buena manera de entender el stop-motion, una técnica consistente en aparentar el movimiento de objetos estáticos mediante el uso de una serie de imágenes sucesivas. Lo que podríamos traducir en nuestro idioma como animación fotograma a fotograma es un método que engatusa a niños y también a multitud de adultos conscientes del trabajo y la pasión que hay detrás.

Materiales como la plastilina, la arena, los recortes de papel o las tizas son algunos de los protagonistas de un arte casi tan antiguo como el propio cine, que tiene sus primeros ejemplos en el cortometraje (perdido) con figuras de madera titulado ‘The Humpty Dumpty Circus’ (1898), del americano James Stuart Blackton, aunque todo parece indicar que fuera el corto de propaganda militar animado con cerillas ‘Matchs Appeal’ (1899), del inglés Melbourne-Cooper, el primer ejemplo que podemos ver. Ya metidos en el séptimo arte, hay que rendirse ante el genio de George Méliès como precedente de una técnica utilizada en los créditos de sus producciones.

¿Y te acuerdas de aquel gorila gigantesco llamado King Kong? Pues su versión de 1993, dirigida por Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, utilizó esta tecnología gracias al trabajo del pionero en efectos especiales y stop-motion Willis Harold O’Brien, dejando con la boca abierta a los espectadores de todo el mundo con el mítico monstruo de 16 metros que en realidad era un muñeco manipulado de forma artesanal, al que se sumaron los beneficios de la animatrónica.

Aunque hoy en día la tecnología avanza a un ritmo vertiginoso y la muerte de esta técnica se lleva vaticinando desde hace décadas, su buena salud es evidente gracias a su uso como efecto visual, contando con la aceptación masiva del público en casos recientes como ‘Pesadilla antes de Navidad’ de Henry Selick, ‘Fantástico Sr. Fox’ de Wes Anderson o ‘Anomalisa’ de Charlie Kaufman. Si genios del cine apuestan por ella, su consolidación es un hecho.

El uso de material de última generación y la aparición de festivales especializados en el cine de animación potencian el interés del público ante una técnica que sigue muy viva después de más de un siglo de historia. El trabajo minucioso, la imaginación y la paciencia son claves de un proceso creativo en el que hoy en día tienen mucho que ver formas de financiación como el crowdfunding, los nuevos soportes de difusión del producto y la creación de contenidos transmedia.

El mundo audiovisual es apasionante y eso es algo que sabemos en Alter3sesenta, donde la producción técnica de eventos y el alquiler de sistemas (de cámaras a microfonía, pasando por esferas de proyección, diseños e instalaciones de luz o equipos de audio de última generación) son nuestras especialidades. Si confías en nosotros, el resultado impresionará tanto como aquel simio haciendo de las suyas en lo alto del Empire State…

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