LA EXPERIENCIA DE TRABAJAR EN UN GRAN EVENTO

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Trabajar en un gran evento

Decía Carlos Gardel en esa preciosa canción que nos emocionó a muchos en una de las películas clave de la carrera de Pedro Almodóvar, ‘Volver’, que 20 años no es nada, pero lo cierto es que dos décadas dan para mucho… En ese tiempo, como profesional de los servicios audiovisuales, uno aprende a sacar adelante infinidad de trabajos parecidos entre sí frente a otros en los que es inevitable sentir mariposas en el estómago debido a su envergadura.

Porque, seamos sinceros, ponerse al frente de un gran evento supone tratar con una presión mayor al tener que lidiar con factores como la organización de un gran equipo, el análisis de sistemas y la anticipación ante posibles inconvenientes. Todo ello supone una gran parte del tiempo que inviertes en el proyecto.

Lo más importante es tener lo más claro posible qué tipo de trabajo vamos a abordar, algo que en ocasiones no nos queda claro hasta el último minuto, sobre todo si se trata de una grabación televisada en directo. Acudir con diferentes sistemas es recomendable, ya que el cliente puede cambiar de opinión en el último segundo, algo para lo que necesitaremos capacidad de reacción y, sobre todo, una batería extra de teléfono bien cargada.

Producción técnica

Hay que tenerlo claro: cuando se realizan montajes de peso es más que probable que surjan problemas técnicos debido a la intervención de un gran equipo de personas que, por el mero hecho de ser humanos, pueden cometer errores o enfrentarse a una máquina que ese día decide dejar de funcionar. Mantener la calma y la cabeza fría es básico para actuar de la mejor manera posible. Aunque no lo creas, reaccionar sin pensar en lo que se hace es un error fatal: ser conscientes de lo que está pasando y buscar la mejor solución requiere de reflexión. Tres pasos: pensar, dar con la respuesta correcta y actuar. Esa es una de las grandes lecciones que da la experiencia.

Tampoco hay que olvidar la responsabilidad de saber que formas parte de un gran proyecto. Esta profesión te permite participar en momentos que pueden llegar a ser históricos, algo que precisa de un compromiso. No se trata de pensar que nos están viendo millones de personas cuando, por ejemplo, trabajemos en una final de la Champions, pero hay que saber que cuando la luz roja se enciende debes dar lo mejor de ti para que todo salga perfecto. Ese gusanillo que sientes no desaparece con los años.

Tras dejarse la piel en una producción de estas características, y antes de que llegue el agotamiento, la satisfacción y los momentos de diversión con los compañeros suponen una liberación de toda la tensión acumulada en un momento al que podemos denominar descompresión, tras lo que aparece una sensación de orgullo por haber hecho tu trabajo lo mejor posible y por sentir, una vez más, que estás en el camino que siempre habías querido recorrer.

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