UN DÍA NORMAL EN ALTER3SESENTA

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Si buscamos el término rutina en la Real Academia Española, la definición que obtenemos es la de ‘costumbre o hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y de manera más o menos automática’. Difícilmente podríamos hablar de costumbre en una profesión en la que cada día es diferente y cada cliente presenta unas necesidades distintas. Sin embargo, creemos que contar cómo puede ser un día en una empresa de servicios audiovisuales como la nuestra puede ser muy interesante…

Habría que repasar muy bien el calendario de los últimos años para prefijar un día estándar en un trabajo en el que estamos a disposición de exigencias muy dispares en función del tipo de compañía, sector, tamaño o presupuesto. Y estas son sólo algunas de las posibles variables… Lo que nunca falla, eso sí, es el teléfono sonando desde primera hora de la mañana y una serie de reuniones que se llevan a cabo antes de ponerse en marcha. La necesidad del cliente es determinante para avanzar y organizarnos: cuanto más clara y concisa sea la idea con la que llega a nosotros quien nos contrata, más fácil será el camino.

Cuando comienza la jornada, lo más habitual es que tengamos una breve reunión en la que se fijen los temas pendientes y trabajos a realizar en los próximos días, pactando un reparto de tareas. Recordamos pocos días en los que no haya algo que hacer: cuando no hay eventos que montar, debemos revisar y actualizar sistemas o reparar el cableado. Si ese mismo día tenemos un compromiso, lo primero que hacemos es preparar el material y los equipos necesarios.

Una vez que todo ha sido cargado en la furgoneta, llega el momento de realizar un montaje virtual antes de salir de la nave, repasando en voz alta cada uno de los pasos a seguir y describiendo cada uno de los sistemas que instalaremos en las próximas horas. Con ello nos aseguramos de que todos los equipos necesarios estén revisados y cargados,  al mismo tiempo que resolvemos dudas y ponemos ideas en común, optimizando recursos y ahorrando tiempo.

Ya en el lugar de la celebración, lo normal es comenzar llevando a cabo una inspección del sitio y planteando los posibles riesgos que puedan surgir más adelante. El acuerdo de la ubicación de cada sistema con el cliente es una máxima que tenemos en Alter3sesenta, tras lo que arranca el montaje, que culmina con varias pruebas en las que se testa que todo funcione a la perfección. Los errores más habituales suelen ser de cableados de señal, que se solucionan fácilmente y dan paso al matizado, donde nos preocupamos de generar el menor impacto visual sin dejar de lado un buen acabado y la seguridad de todos los asistentes.

El repaso de la escaleta con el cliente y las correcciones de última hora son pasos esenciales en cada evento, tras lo que nos tomamos un tiempo de desconexión antes de la hora de la verdad. Descansar la mente es básico para estar al 100% cuando llegue el momento, y es que si hacemos una media entre el montaje, las pruebas, los ensayos y la ejecución, podemos echar más de 14 horas sin parar. Por eso, las pausas son necesarias y beneficiosas para todos.

Saber hacer frente al nerviosismo de los clientes es importante, ofreciendo tranquilidad y seguridad a quienes delegan en ti su confianza. Nuestra experiencia habla por sí misma: sabemos que todo va a salir bien. Y cuando se apagan las luces, llega el momento del desmontaje y la descarga en la nave. En función del tiempo dedicado se pacta el descanso del día siguiente, donde se realizará una valoración del trabajo cometido y las posibles mejoras. Y, por último, a través de las redes sociales, la newsletter y este mismo blog difundimos aquello que hemos realizado en los últimos días para que nuestros seguidores estén al día. Como ves, no dejamos ni un cabo suelto…

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