UNA REVOLUCIÓN DE 360 GRADOS

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Vídeos inmersivos

Los números hablan por sí mismos: según Cisco Visual Networking Index, cada segundo se llegan a compartir en el mundo un millón de minutos de vídeo. El auge de las nuevas tecnologías y el uso global de una plataforma como Youtube han provocado que cada vez más personas consuman contenidos multimedia en multitud de dispositivos. El consumidor ya no está a expensas de la programación fijada en la pequeña pantalla y decide por sí mismo qué quiere ver, cuándo y desde dónde.

Al mismo tiempo que ha evolucionado el consumo lo han ido haciendo los tipos de formato con los que atrapar a un público cada vez más exigente y deseoso de probar nuevas experiencias delante de sus pantallas. Si bien nadie ha olvidado el pinchazo que supuso el vídeo en 3D, que prometía cambiar la industria audiovisual, lo cierto es que hay otras realidades por las que marcas y usuarios están apostando fuerte en los últimos tiempos.

Si hace algunas semanas os hablábamos de realidad virtual y realidad aumentada, hoy queremos centrarnos en los contenidos inmersivos, esos que consiguen trasladar al espectador a otros espacios y que además le dan la opción de elegir lo que ve en cada momento. Aunque para disfrutar de estas piezas lo óptimo es hacer uso de unas gafas especiales que nos hagan vivir la experiencia con la máxima sensación de realismo, cualquiera puede reproducir estos archivos desde su ordenador, tablet o smartphone.

NASA 360

Dentro de este tipo de productos, el vídeo 360 es uno de los que más está dando que hablar, consistiendo en grabaciones en las que el campo de visión abarca la totalidad del entorno alrededor de la cámara, y no sólo lo que tiene lugar frente a ella, con una visibilidad lo más próxima posible a los 360 grados. Medios de la talla de National Geographic o la mismísima NASA han sucumbido a las redes de este formato esférico.

Para sacar adelante la creación de estas piezas se necesitan varias cámaras que capturen un fragmento del campo de visión total que, posteriormente, se procesa y une para dar con el resultado final. Y aunque hace años estos sistemas tenían un coste elevadísimo, ya se pueden producir piezas con estos equipos por alrededor de 200 euros, compitiendo en robustez y resistencia con las cámaras de aventura tradicionales.

El placer de disfrutar de vídeos 360 en plataformas como Facebook o Youtube sin necesidad de instalar complementos facilita su viralización, adoptando un visor específico ante el que sólo hay que elegir en qué dirección sorprenderse primero, accediendo desde el primer momento a una visión completa del lugar. La posibilidad de ver un vídeo diferente cada vez que se reproduce y el fin del encuadre fijo han marcado un antes y un después en el mundo del entretenimiento.

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