ZACH KING: EL REY DE LOS EFECTOS ESPECIALES

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El talento de Zach King

Estamos acostumbrados a verlo todo y cada vez cuesta más que nos sorprendan. Los grandes presupuestos que se mueven en las superproducciones cinematográficas hoy en día y los avances tecnológicos que dejarían sin habla a nuestros bisabuelos (imagina un grupo de Whatsapp con ellos, si los de nuestros padres y tíos ya son un cuadro…) convierten en un auténtico quebradero de cabeza lograr que el público se quede con la boca abierta.

Salvando las distancias, ocurre lo mismo que con la representación de la violencia: cuanto más nos exponemos a ella a través de los medios, menos impacto nos causa y mayores estímulos necesitamos para obtener una reacción. Un juego peligroso en el que el tratamiento de las imágenes y su huella en la audiencia se vuelve un interesante objeto de estudio.

¿Y cómo impresionar al espectador de la forma que nos gustaría? En medio de una telaraña infinita de perfiles, influencers y jóvenes que tratan de crear una marca personal que enamore al mayor número posible de personas, destaca un nombre: el del estadounidense Zach King, que con una cámara DSLR y su portátil causa sensación en todo el planeta.

 

Nacido en el año 1990 en Portland, King comenzó a subir vídeos a YouTube en 2008 para, cinco años después, dar el salto a la extinta aplicación de vídeos cortos Vine. Lo que él define como juegos digitales con las manos son piezas que impresionan a los 28 millones de personas que siguen sus creaciones en los distintos perfiles en redes sociales que administra. ¿Qué medio tradicional cuenta hoy en día con un público de ese calibre? Se nos ocurren pocos… ¡Y que la brevedad de sus obras no te engañen! Cada una de sus piezas le llevan hasta 24 horas de producción y otras tantas de rodaje.

Lo que surgió como una aventura en la que ofrecía formación sobre el software de edición Final Cut Pro14 acabó convirtiéndose en un reinado digital con el que muchas personas soñarían. Si en un primer momento los dólares que obtuvo (vendiendo seminarios) le sirvieron para financiar los costes del carísimo sistema universitario americano, hoy en día puede presumir de ser imagen de marca de la firma de moda californiana Dockers.

Perderse entre las publicaciones de King es sumergirse en un universo de fantasía, efectos especiales y sorpresas, algo que llevó a YouTube a nombrarle como uno de los jóvenes cineastas más prometedores de América en el año 2013. Desde entonces, ni los premios ni las entrevistas han cesado. Muy interesante, también, la motivadora charla TED que ofreció en su ciudad natal en 2014. Con el sueño de dedicarse a la dirección cinematográfica, este joven es la muestra perfecta de lo que se puede llegar a alcanzar con talento y trabajo, aun en tiempos de innegable sobrecarga informativa.

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